Aunque nunca he sabido si lo bueno era la cal o la arena, lo que es indiscutible es que se trata de una expresión que denota la brutal diferencia entre dos elementos comparables y cuyos resultados son bien distintos. Es esto mismo lo que le está sucediendo esta temporada o, mejor dicho, esta segunda parte del curso a los laterales del Atlético de Madrid. Dos de ellos, uno por pura coincidencia, han encontrado su sitio en el Calderón
13/03/2012






