Ahora que vivimos un fútbol lleno de mediocridades tanto en los despachos, como en los banquillos, como en los terrenos de juego he decidido recordar dos momentos gloriosos en la historia del Atlético de Madrid.
El primero de la serie es la final de la Copa de Europa de 1974. Fue contra el Bayern de Munich como todos sabéis. El resultado final del primer partido fue un empate a un gol. Cuando todo parecía ganado después del gol de falta de Luis, un alemán de nombre impronunciable, que no voy a recordar, porque si no a su pobre señora madre le pitarían los oídos, marcó el empate.
17/04/2008






