Cuando un par de días antes empiezas a pensar en el próximo partido del Atlético de Madrid y recuerdas los dos útlimos partidos, no puedes menos que pasar de la ilusión al pesimismo en un par de segundos. Los que tardas en recordar la victoria contra el Sevilla y la derrota contra los castellonenses.
Puestos a reflexionar no se encuentra ninguna razón lógica para tratar de comprender cómo es posible la diferencia de juego, de imagen que puede dar el equipo en tan solo ocho días. ¿O sí?
4/04/2008






