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La cuesta de enero. 21 años no son nada.

1-1991 Once Final Copa del Rey vs. RCD Mallorca

Hace 21 años que el Atlético de Madrid no acababa invicto un mes de enero. Acompáñenme. Era 1991.

Gorbachev dimite y se disuelve la URSS, EEUU inicia la operación Tormenta del Desierto, en España termina de construirse el puente del V Centenario para la Expo de Sevilla, se funda el instituto Cervantes y Martín López-Zubero gana la primera medalla en la historia de la natación española. En los cines echan Terminator 2, El silencio de los corderos o La Bella y La Bestia. Mientras en la radio suena el tema de moda: Black or White de Michael Jackson. También suenan Queen,  Europe  o Gloria Estefan. Los niños juegan a un juego nuevo en sus consolas NES llamado Sonic.

Un tal Tim Berner-Lee da a conocer un inventillo sin importancia: Internet

Podría seguir toda la tarde: inventan Linux, Magic Johnson, jugador de los Lakers de Los Angeles revela que ha contraido VIH y da por finalizada su carrera , muere Freddie Mercury…

Y alguien que lee esto preguntará -“¿y el Atleti?” Pues no nos iba nada mal la verdad. Baltasar, Manolo, Futre, Schuster, Abel, Donato, Vizcaino, López, Solozabal, Tomás, Toni, Moya daban lustre a nuestro escudo en 1991. Incluso recordaríamos a un pintoresco Rodax y sus 15 minutos de fama en un derbi que ganamos in extremis en el Bernabeu 2-3 con un gol suyo de cabeza ese mismo año. Además de los mimbres del doblete que ya asomaban al equipo, Raúl se paseaba de la mano del entonces querido y poco contestado presidente Jesús Gil y Gil por los platós de televisión enfundado en la rojiblanca.

¡Ganamos ese año la Copa del Rey! ¡Y la ganaríamos al siguiente! ¡Y ambas veces en el Santiago Bernabeu que era casi un estadio talismán! En la Liga luchabamos codo con codo con el FC Barcelona por pelearle la hegemonía al Real Madrid. El Barcelona nos aventajaba en esa lucha de palmarés por ser el equipo aspirante al poder por una sola Liga de diferencia.

-“¿Como? ¿Pero que fue tan mal para acabar así?”  me interrumpe alguien. – “¿Cómo se pudo torcer todo tanto para nosotros?”

Tiempo de vino y rosas como veis. ¿Qué fue mal preguntas? ¿Por qué el equipo, la afición y sus dirigentes se distanciarían sin remedio a partir de entonces y todos acabaríamos en este pozo de equipo menor en el que vivimos sumidos con el espejismo del doblete entre medias?

Ese 1991, el del último enero invicto, Jesús Gil se presentó a alcalde de Marbella, cargo que ostentaría  11 años sin dejar la presidencia del club. Aprendiz de mucho, maestro de nada.

Los 11 años siguientes serían los del lento declive, los de los juicios, los de la segunda división, los del bochorno continuo más absoluto. Ese 1991 cambiaron las prioridades del entonces dueño y arruino casi todos nuestros sueños durante las siguientes dos decadas.

Ese enero fue el último que terminamos un primer mes del año invictos hasta el pasado lunes. ¡Gracias Simeone por acabar con esta racha vergonzosa! El otro día oyendo a Damián Carbajo dando el dato en Esto es Atleti de repente me acordé que en 1991 viví mi primer título. Me acordé que ese año también  me regalaron mi primera camiseta del Atleti por mi cumpleaños. Yo tenía 15 años y el Atleti era un auténtico grande.

Del Atleti. Sin cláusula de rescisión. Fundador de #losTorristas. Madrileño de SF, California (los madrileños nacemos donde nos da la gana). Podcaster y cofundador de Esto es Atleti y This is Atleti
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  1. Evidentemente Gil fue un sátrapa para el Atleti, pero también intentó con sus medios y a su manera mantener al club entre los grandes de España. Prueba de ello es el equipo que nos has recordado.

    Coincido contigo en que sus desvaríos políticos fueron el inicio del declive atlético que culminó en el ignominioso descenso a 2ª división.
    A partir de ahí, el desastre.

    ¡Qué recuerdos!

    Un abrazo y enhorabuena por el artículo.

    • Gracias Julio! Efectivamente si los Gil se hubieran ido al entrar en política el club seguramente hoy en día sería normal y no esta constante huida hacia delante en la que vivimos inmersos. No es que estuvieran libres de pecados si no que no habían trascendidos las tropelías hechas en nombre de un supuesto beneficio del club.