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Diego Costa superstar

Celebración gol de Diego Costa al Celta

Liga
Jornada 8

Atlético Atlético 2

Celta Celta 1

Atlético: Courtois, Juanfran, Miranda, Godín, Filipe Luis, Mario Suárez, Gabi (Guilavogui, 88'), Koke, Arda Turan (Rodríguez, 73'), Diego Costa, Villa (Óliver, 58')

Celta: Yoel, Hugo Mallo, David Costas, Fontás, Toni, Álex López, Oubiña, Rafinha, Krohn-Deli, A. Fernández (Nolito, 59'), Charles (Madinda, 69')

Goles Goles

1-0 Diego Costa (43')
2-0 Diego Costa (62')
2-1 Nolito (71')

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Diego Costa

Diego Costa

España Lagarto

07-10-1988

  • Partidos 135
  • Goles 64
  • Asistencias 15
  • Tarjetas Amarillas 35
  • Tarjetas Rojas 2

Diego Costa prosigue su meteórica carrera inciada el año pasado. No es que sea la estrella del Atlético de Madrid es que es la estrella de la Liga española. Ha sido el futbolista de la semana. Estar en boca de todo el mundo no le ha descentrado de lo que es su trabajo habitual: marcar goles con la camiseta rojiblanca, de momento. Porque lo dijo al final del partido: la decisión está tomada. Así que, si la FIFA, y la influencia de Brasil no lo impide, Diego Costa vestirá la camiseta roja y marcará goles para España.

Antes de que esto ocurra, Costa volvió a dejar claro en el partido de esta mañana que es el futbolista más en forma del campeonato. Antes era desconocido, ahora es el principal objetivo de las defensas rivales. No le amedrenta ni le condiciona. Su trabajo es descomunal durante los 90 minutos. Un ciclón que puede con todo.

Cuando el Atlético de Madrid ejerce el dominio del partido, como ocurrió en la primera parte, él tiene o crea la mayoría de ocasiones de gol. Cuando el equipo sufre, siempre ofrece, con sus poderosas galopadas y oportunos desmarques, la solución que se necesita. El estrellato no le obnubila la mente ni le desafina la puntería. Un error desde el punto fatídico no le descentra. No era un goleador nato y hoy, después de 8 jornadas, es el máximo artillero en una liga donde juegan Messi y Cristiano.

El Atleti no machacó al Celta cuando pudo hacerlo. Fue una primera parte de dictadura rojiblanca. El equipo desplegó un juego dinámico por las bandas, con Juanfran y Filipe como principales estiletes. La primera parte expiraba cuando llegó la mejor oportunidad, que no la única. Fue un penalti señalado por falta a Filipe Luis. Diego Costa lo chutó muy centrado, Yoel rechazó y Villa se volvió a encontrar con el portero celtiña.

El guaje está atravesando una mala racha. Le hace falta un partido redondo para coger confianza, o lo que es lo mismo: marcar un gol. No parece ser éste su único problema, ya que hubo de retirarse al vestuario lesionado justo después de que fallara una ocasión clamorosa. Villa debe conjugar su estado físico con su olfato goleador. Seguro que éste no lo ha perdido, los goles llegarán, pero para marcarlos hay que estar en plenitud física y eso es lo que más dudas crea entre la parroquia rojiblanca.

Los fieles atléticos que llenaban el Calderón hasta la bandera comenzaron la fiesta después del segundo gol de Diego Costa. No contaban con que el Celta tiene unos estupendos peloteros. El cambio de imagen fue radical. Dominaron el centro del campo, abrieron dos extremos muy pegados a las bandas y se hicieron dueños del esférico. Fueron treinta minutos en los que el Atlético curró de lo lindo en defensa.

Quiso Simeone cambiar el devenir del partido introduciendo a Óliver Torres por Villa. Pero el chico no está. Cierto es que entra, casi siempre, en los momentos más complicados del encuentro. De nuevo le tocó más defender que atacar. El equipo necesitaba control de la pelota, justo lo que pensamos que Óliver puede dar, pero no fue posible. Paciencia, experiencia y madurez. Llegarán.

Sigue la fiesta en el Calderón. Los atléticos estamos pletóricos, orgullosos de este equipo y de este entrenador.

Foto de la celebración del primer gol de Diego Costa: Tania Delgado @TD_fotografia

Del Atleti por principios. Y hasta el final.

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