Se acabó, sin ningún incidente ni accidente, la pesadilla en la que se convirtió todo el asunto del Olympique de Marsella. Creo que esa es la mejor conclusión que podemos extraer del partido de ayer. Sinceramente, el resultado era lo de menos. Hay que ganar siempre, pero dadas las circunstancias, lo mejor era terminar cuanto antes.