Manzano pasaportó las rotaciones al otro mundo, al de los absurdos y al de las estupideces sin sentido. Que ahí se queden. Lo hizo sin sentido, sin ninguna necesidad en el inicio de temporada y metió a los jugadores, y por ende al equipo, en un lío morrocotudo. Solo cuando se vio al borde del precipicio, rectificó haciendo bueno el dicho aquél: solo acierta cuando rectifica. Las rotaciones y Adrián. El asturiano brilló más que en el partido contra el Zaragoza.
3/11/2011






