El fútbol es un juego. Y, por tanto, está sometido al azar, la suerte y las circunstancias. Que un equipo peor gane a otro mejor no es anormal. Es más, ocurre con cierta frecuencia. A nadie puede extrañar que en determinadas competiciones, sobre todo las de eliminatoria, se produzca una sorpresa de este tipo.
Pero como todo en la vida, si en el fútbol se hacen las cosas con criterio, seriedad y profesionalidad, lo normal es que un equipo bueno obtenga mejores resultados que uno malo y cuando se enfrentan, el bueno gane al no que no lo es tanto. Y eso fue lo que pasó anoche.
30/03/2008






