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La Kryptonita del Atlético

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Durante muchos meses, parecía que nadie en Europa era capaz de encontrar el punto débil de este Atlético de Madrid, un equipo sólido y con un inagotable espíritu competitivo al que derrotar era algo casi imposible. En apenas tres días, aquello que parecía destinado a análisis de Cuarto Milenio se ha desquebrajado como un castillo de arena. Dos ganchos de derecha al mentón rojiblanco que han hecho saltar todas las alarmas de lo que parecía ser un bálsamo de aceite.

Tres pueden ser las causas de esta crisis que para el que suscribe no lo es tanto. Diferentes enfoques para una realidad que algunos pintan de negro pero que no deja de ser un elemento más del juego: la derrota. La dureza del rival, la conspiración arbitral o el retoque en un sistema que parecía intocable pueden haber influido en este revés que al Atlético le llega en un momento clave de la temporada.

Tanto Almería como Real Madrid bajaron al barro para enfrentarse, y doblegar al Atlético de Madrid. Los rojiblancos, acostumbrados a ser ellos quienes se enfangaban en todas y cada una de las ocasiones en que los partidos lo necesitaban, no supieron reaccionar al ver cómo era el conjunto rival quien utilizaba un método ‘cholista’ para desconcertar al equipo colchonero. No pretenden estas letras justificar acciones como el pisotón de Arbeloa o las nueve faltas en menos de una hora de Soriano, pero, como parte del fútbol y con el permiso arbitral, sirvieron para sacar de quicio a un equipo acostumbrado a todo lo contrario, a ser el que volvía loco al rival.

El segundo punto que puede haber afectado, tal y como muchos denuncian, ha sido la permisividad arbitral. Tiago y Gabi valoraron lo sucedido en Almería, mientras que Juanfran tiró de ironía en Twitter para referirse al asunto. Siempre queriendo decir algo, nunca diciéndolo. Si algo ha transmitido Simeone en sus dos años en el banquillo rojiblanco es que los arbitrajes no se cuestionan. No ha sido así cuando llovían críticas por el presunto juego sucio del Atlético y no parece que vaya a cambiar su discurso el argentino ahora.

Y como siempre que las cosas no funcionan, a uno le gusta siempre mirarse el ombligo antes de buscar culpas ajenas ya que, aunque haya motivos para excusarse en condicionantes externos, no deja de ser significativo que estas dos derrotas hayan tenido como denominador común la nula productividad ofensiva del equipo. Sin ocasiones, es imposible que llegue el gol. El mercado invernal trajo como regalo de última hora a un Diego Ribas que, si bien campó a sus anchas en el festival ante la Real Sociedad, no ha encajado bien en las dos derrotas, partidos en los que ha sido titular.

Diego ha sido titular en ambos choques debido a la lesión de David Villa pero Simeone, en su fe ciega en el brasileño, le ha dado los galones pese a que su entrada en el equipo es algo atropellada. El sistema ha cambiado del 4-4-2 al 4-5-1 pero la unión de jugones en la zona de tres cuartos no ha traído los resultados esperados. Diego acapara balón pero resta protagonismo a Arda, que se ve relegado un escalón, como le pasó el año de la Europa League de Bucarest. La principal diferencia entre entonces y ahora es que por delante de los jugadores de creación no están  ni la calidad de Adrián –venido a menos de manera desesperante- ni la contundencia de cara a gol de Falcao. Habrá que ver si el buen trato de balón de Diego, la potencia física de Costa y la labor de Villa encuentran pronto la solución a su aparente falta de conexión. Sería la mejor receta de este Supermán contra la kryptonita por encima de las patadas rivales o la falta de acierto arbitral.

Periodista en Eurosport Yahoo! Rojiblanco como bendito castigo y nostálgico del fútbol de antaño. Politeísta creyente en Gárate, Luis, Arteche y Calderón. Fernando Torres, el profeta.