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Cuatro goles para recuperar las buenas sensaciones

El Atleti celebra un gol al Rayo

Liga
Jornada 21

Rayo Rayo 2

Atlético Atlético 4

Rayo: Rubén, Arbilla, Tito, Saúl, Nacho, Baena (Castillo, 76'), Trashorras, Lass (Rochina, 57'), Bueno, Viera (Iago, 82'), Larrivey

Atlético: Courtois, Manquillo, Miranda, Godín, Filipe Luis, Gabi, Koke, Sosa (Óliver, 61') (Rodríguez, 64'), Arda Turan, Diego Costa, Villa (Raúl García, 80')

Goles Goles

0-1 Villa (8')
0-2 Arda Turan (29')
1-2 Viera (40')
1-3 Arda Turan (44')
1-4 Saúl (p.p., 75')
2-4 Larrivey (77')

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El mejor del partido El mejor del partido

01-01-1970

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01-01-1970

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Hoy Simeone no va a estar del todo contento con el juego del equipo. El Atlético de Madrid estuvo muy acertado en ataque consiguiendo cuatro goles y rompiendo esa racha de tanteadores cortos. Fue en la propia área donde estuvo poco fino. La defensa anduvo extrañamente imprecisa tanto en los cortes como en los despejes provocando algunas situaciones de peligro para la portería de Courtois. A pesar de verse tan abajo en el marcador el Rayo no dejó de intentar lo imposible, incluso cuando los colchoneros tenían tres goles de ventaja en el marcador.

La floja actuación de la defensa más segura del campeonato fue lo peor del partido para el Atleti. De no haber sido así, estaríamos hablando de un aceptable encuentro en el que ocurrieron varias buenas noticias. Una de ellas fue el correcto juego de Sosa. Se le pudo ver más metido en el juego con sus compañeros, más participativo por tanto, y también más decisivo, ya que dio el pase de gol para el primer gol de Arda. También intervino en una de las mejores jugadas del partido rematando a portería un centro desde la izquierda de Filipe Luis, que no fue gol por una meritoria intervención de Rubén. Si Simeone consigue ponerlo en mejor forma física, lo cual no parece muy complicado, puede aportar más toque de balón en el centro del campo.

Otra buena noticia fue que Villa volvió a reencontrarse con el gol solo una semana después. El ariete sufrió un divorcio con el gol durante el último tramo de la primera vuelta. Aparecieron las lógicas dudas puesto que estaba claro que Diego Costa no podía él solo marcar casi todos los goles del Atleti. Como el del domingo anterior, éste sirvió para inaugurar el marcador. Villa seguirá mejorando en función de los goles que vaya anotando.

El Rayo estuvo muy batallador durante todo el partido y aunque se encontrara con dos goles en contra en, relativamente, poco tiempo demostró coraje y buen juego. Logró acortar distancias en el marcador después de que Villa perdiera un balón en la medular. La jugada continuó por la banda derecha rayista y terminó en la derecha después de una buena combinación de la delantera franjirroja en la que Trashorras puso el detalle de calidad decisivo para el gol.

Si el Atleti regalaba ventajas en defensa el Rayo era aún más generoso. El esfuerzo realizado por los vallecanos para reducir distancias se quedó en nada después de que Gabi lanzara una falta desde el costado y, en un mal despeje de la defensa, la pelota le cayera a Arda para que remachara el tercer gol sin ninguna oposición.

Tras la vuelta de los vestuarios los rojiblancos estuvieron a punto de conseguir el cuarto gol merced a la mejor jugada de Sosa de todo el partido. Tras robar un balón en el centro del campo progresó por la banda hasta la línea de fondo desde donde cedió con un sutil toque atrás para que Diego Costa pifiara un remate franco a portería. Aquí se acabaron los ataques colchoneros.

El Rayo quiere jugar al ataque dando buen trato de balón, pero le pierden sus errores defensivos. Si el duelo lo plantea desde la base de ver qué equipo consigue más goles, con el Atleti y con otros varios equipos del campeonato, casi siempre saldrá derrotado como ocurrió anoche. Es muy loable que Jémez quiera que el Rayo compita en los partidos partiendo del dominio de la pelota, pero es discutible que pueda ganar los puntos que necesita para seguir en Primera División mientras la defensa y el portero no estén a la altura del resto de líneas del equipo.

Simeone quiso darle más control al juego desde el centro del campo y dio entrada en el partido a Óliver Torres. Nada pudo aportar puesto que al minuto de salir sufrió una luxación del hombro izquierdo. Así que hubo de retirarse en camilla entre lágrimas que, supongo, la mitad serían por el dolor y la otra mitad por la rabia contenida de lesionarse sin poder ni siquiera tocar un balón.

Mientras los rayistas ponían el juego los colchoneros pusieron los goles. El cuarto fue para Diego Costa a medias con Saúl. El delantero lo había buscado como siempre durante muchos partidos, sin embargo hasta hoy no lo había encontrado. Se acaba la mala racha que empezó al mismo tiempo que el año nuevo y con ella se calmará el ansia que les entra a todos los delanteros cuando ven que pasan los partidos y no marcan goles.

El Atleti solventó un partido complicado como siempre son los de Vallecas. Lo hizo además marcando muchos goles, lo cual supone cierto alivio después de unos cuantos partidos en los que se veía que al equipo le costaba marcar. Retorna al camino de los goles y con ellos las buenas sensaciones.

Del Atleti por principios. Y hasta el final.

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