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Que no me despierten del sueño…

españa campeona del mundo de balonmano

A finales de verano, en la noche monegasca, asistimos estupefactos a una aplastante victoria del Atlético de Madrid frente al Chelsea. El campeón de la Europe League le metía un severo correctivo al campeón de la Champions League, con un baño en juego y una superioridad en la lectura del partido que sorprendió a propios y extraños.

Permítanme un ejercicio de imaginación, para que entiendan lo que vimos ayer. ¿Recuerdan el partido contra el Chelsea? Pues recuerden ese resultado, esa superioridad, y dóblenlo. ¿Ya? Vuelvan a doblarlo. ¿Sí? Ahora, imaginen que no hablamos del Chelsea (que a la postre, ganó la CL de aquella manera), si no del Barça de Guardiola de los 6 títulos. Si son capaces de imaginar eso, empezarán a atisbar lo que ayer hizo la selección española de balonmano.

No me duelen prendas en decir que yo creía que íbamos a perder el partido. Era preciso un partido perfecto para ser capaces de hacerles mella a los daneses, que venían a la final después de descoser a Croacia (el único equipo que nos ha ganado en el Mundial) merced a tres grandísimos jugadores, Landin en la puerta, y los extremos Eggert y Lindberg. La capacidad de intimidación de los daneses era tal que los españoles trataban de conjurarse para hacer un partido perfecto que les permitiera ganar el partido, por uno.

Hay que recordar que a los daneses les tenemos un poco de ganas. En los dos últimos partidos que los enfrentaron, los daneses ganaron a los españoles por un exiguo gol. Y además, Dinamarca tiene a Hansen, que es un animal que tira desde cualquier sitio, en cualquier postura y con quien haga falta colgado de su cuello. Si a esto le sumamos la capacidad lanzadora y anotadora de Nikolaj Markussen, el junco danés del Atleti, el respeto, por no decir otra cosa, estaba más que justificado.

El partido, como tal, duró 20 minutos. Los otros 40 fueron innecesarios desde un punto de vista deportivo, pero son los que van a quedar grabados en las retinas de los aficionados (y los no aficionados) durante años.

España salió de inicio con un 7 un tanto atípico, dándole el mando en ataque a Cañellas flanqueado por Antonio García y Maqueda, los extremos para Rivera y Rocas, pivote para Aginagalde y portería para Sterbik. Después de un campeonato más flojo de lo que todos esperábamos, Antonio García asumió la responsabilidad y comenzó a lanzar durísimos lanzamientos arriba, en apoyo y de cadera que la defensa 6-0, usualmente durísima, del equipo danés no pudo bloquear. España, como viene siendo habitual hacía dos cambios en ataque/defensa, cambiando a Julen y Joan por Viran y Gedeón. Y empezamos a defender. Los daneses, sin embargo, salieron un poco acartonados, fallones, sin mucha resolución y Ulrik Wilbek tuvo que pedir un tiempo muerto en el minuto 4, tras un 3-0 que nos emocionaba a todos, pero que no hacía presagiar el vendaval que luego se vió.

Los daneses reaccionaron, pero siempre fueron por detrás del marcador. El trabajo en defensa de Virán Morros y Gedeón Guardiola construía muros insalvables para los daneses y los goles que entraban, lo hacían porque Sterbik no se había cabreado aún y, por lo tanto, no estaba siendo fundamental en el aspecto defensivo. Aún. El partido se movía entre el gol, los dos goles, los tres goles de diferencia, como mucho, y España estaba haciendo el partido que todos soñábamos. Un partido intenso, impresionante en defensa y corriendo mucho, con un Valero Rivera Jr. aguijoneando cuando podía la segunda línea danesa.

Teníamos a los daneses a dos-tres goles y podíamos seguir soñando. Aginagalde, maniatado aún por la defensa danesa no conseguía hacer su juego, y los goles venían, sobre todo de la primera línea. Cuando el partido se apretó, Valero Rivera cambiaba a Antonio García por Alberto Entrerríos y a Tomás por Rocas, manteniendo el resto del bloque. Minuto 20, 9-8. Aginagalde recibe la bola en 6 metros y nota a su defensor dentro del área, saca el 7m que Cañellas procede a transformar.

Desde aquí hasta el descanso, veremos que España le mete 9 goles a Dinamarca, por dos que ellos son capaces de meter. Más o menos fue lo siguiente: circulación danesa, robo de la defensa, contraataque y gol, o bien, circulación danesa, cruces, lanzamiento, chapa tremenda de la defensa española y recuperación, o no, del balón. Empezaban a quedarse sin ideas, los árbitros amenazaban pasivo y lanzamientos a la desesperada. Además, Sterbik dijo: “Hola, buenas tardes. Quiero un oro mundial pa mí y pa mis compañeros”. Y empezó a parar. A parar como si no hubiera mañana, como si un kraken defendiera el portal español, con brazos, piernas y lo que hiciera falta.

Los daneses, a estas alturas veían como se les escapaba el partido, Wilbek permutaba piezas en el ataque danés, sin éxito. Hansen, Spelleberg, Markussen. Nada. Los daneses perdían balones, una y otra vez, y los españoles, rapidísimos, los descosían a contraataques. Minuto 23 13-8, un parciál de 4-0 hace pedir a Wilbek un nuevo tiempo muerto. Y a nosotros nos salía todo. Cruces, bloqueos, saltos, lanzamientos. Todo tenía peligro. Además de todo lo que metimos, hubo varios lanzamientos al palo, con el portero superado. No fue el día de hacer frivolidades. España quería machacar a Dinamarca y se puso a ello.

Descanso. 18-10. Indescriptible. Conscientes de que el partido tenía que ser para España, pero con la prudencia que da la experiencia, porque yo creía haber visto de todo en el deporte. Hasta que vi los 15 primeros minutos de la segunda parte. Lo comentaba en twitter, lo comentaba por Whatsapp. No me fiaba de los daneses. Estaban heridos y tenían que reaccionar. Y arrancó con esa intención, marcando primero, en una suerte de contraataque en segunda oleada. 18-11. España reacciona rápido, encontrando a Julen, que empieza su recital.

Pero para recitales, el de Sterbik en los minutos que jugó en la segunda parte (sobre el minuto 50, Valero lo sienta para que salga Sierra y el pabellón se postre a los pies de Sterbik). Literalmente, dio un recital. Como si de una primera bailarina del ballet ruso de San Petersburgo. Pierna parriba, pierna pabajo, brazos a un lado, brazos para otro. Los daneses lanzaron y lanzaron, se atrevieron con todo y Sterbik, simplemente lo paró TODO. El resto del equipo, mientras tanto, gustándose, Maqueda les hacía un roto cada vez que se levantaba en 9 metros, Guardiola corriendo el contraataque y ampliando la ventaja. Minuto 37, Wilbek tiene que pedir otro tiempo muerto, porque los españoles, caricaturizando a los daneses, llevan ya 13 goles de diferencia (24-11), que Rivera y Morros ampliarían a 15 (26-11) en el minuto 39.

El resto, es intrascendente. Fue una soberana paliza. Jugaron todos. Todos disfrutaron. Los daneses pedían la hora y los españoles, ya sin querer, casi, iban metiendo goles. Al final, 35-19. Una diferencia que jamás se había visto en ninguna final de ningún campeonato de selecciones ni a nivel Europeo, ni Mundial ni JJOO.

Desde aquí, saludamos y celebramos el título de Julen Aginagalde y Joan Cañellas, como Atléticos de pro, así como el mundial que ha hecho JJ Hombrados, como comentarista de TDP/TVE y como supercapitán de una selección que todavía nos tiene que dar muchas alegrías.

También quiero dar la enhorabuena a otros jugadores que pasaron por el Atlético de Madrid y que siempre tendrán un hueco en nuestros recuerdos: Arpad Sterbik y Alberto Entrerríos.

Cuando pasen los años y nos pregunten por emociones, siempre me vendrá a la mente la letanía: Sterbik y Sierra en la portería, Tomás, Rocas, Rivera y Ariño en los extremos, Julen y Gedeón en el pivote, Sarmiento, Cañellas y Ruesga de central, Morros, Montoro, García, Maqueda de laterales. El capitán, Entrerríos. El entrenador, Valero Rivera.

España (18+17): Sterbik (p); Rocas (-), Maqueda (5), Aguinagalde (5), Cañellas (7, 1p), García (2), Rivera (6) -equipo inicial-, Entrerríos (3), Tomás (1), Sarmiento (1), Montoro (2), Morros (1), Ruesga (-), Ariño (-), Guardiola (2) y Sierra (ps).

Dinamarca (10+9): Landin (p); Eggert (3, 2p), Lindberg (1), René Toft (-), Mollgaard (4), Hansen (2), Nielsen (-) -equipo inicial-, Sondergaard (4), Mortersen (-), Markussen (2), Lauge (1), Noddesbo (1), Svan (-), Henrik Totf (1) y Green (ps).

Foto: Facebook del Club Atlético de Madrid.

Seguidor del Atlético de Madrid y aficionado, ex-jugador, ex-entrenador, ex-arbitro de balonmano. Dispuesto a contar los secretos del 20x40.

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