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El Atlético pierde la oportunidad de llegar a la final. Copa de 1956 #2

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Copa del Rey
Semifinal

Atlético Atlético 0

Espanyol Espanyol 1

Atlético: Pazos, Martín, Heriberto Herrera, Verde, Hernández, Cobo, Miguel, Peiró, Escudero, Rafa, Collar

Espanyol: Vicente, Argilés, Cata, Faura, Osvaldo, Casamitjana, Arcas, Sastre, Benavídez, Piquín, Muñoz

Goles Goles

0-1 Piquín (22')

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En el anterior artículo de esta serie relatamos el partido de ida de la semifinal que disputó el Atlético de Madrid contra el Español en Barcelona.

La vuelta de la semifinal se jugó en el Stadium Metropolitano. La ventaja atlética conseguida en Sarriá, al vencer aquel partido por 1 a 2, hacía presagiar que el pase a la final se lograría sin muchos problemas, aunque los jugadores atléticos no se fiaban del Español.

Así lo recoge El Mundo Deportivo -domingo 17, el mismo día del partid, en su primera página: “… pues tanto el entrenador como todos sus jugadores no hicieron alarde de un exagerado optimismo y se limitaron a decir en principio, que si bien la ventaja de un tanto que habían logrado en Sarriá era bastante apreciable y alentadora, no la consideraban suficiente para confiarse y dar por decidido el pase a la final“.

Más adelante se informa de que “Collar que no está totalmente disponible porque se halla bajo los cuidados de un oculista […] para ver de resolver (sic) una conjuntivitis que se le ha declarado recientemente“.

El encuentro comenzó desfavorablemente para los intereses atléticos. Piquín, un pequeñito delantero españolista, adelantó en el marcador a su equipo. Antes en el minuto 11, Escudero cayó al suelo lesionándose el codo, tal y como se recoge en la crónica de ABC -edición del día 19-: “Escudero se cayó a los once minutos de juego, y cuando regresó diez más tarde al terreno era, casi por completo, un hombre inútil, ya que su codo, vendado e inflamado le impedía moverse con soltura“.

El Atlético de Madrid atacó insistentemente durante todo lo que quedaba de partido, pero sus delanteros no estuvieron finos en los remates a puerta. El cronista de ABC anota hasta 26 disparos blanquirrojos, 12 de ellos a puerta.

El partido debió de ser bastante duro a tenor por lo que se informa en este párrafo de la crónica del diario madrileño: “… Arcas se tomó la nueva revancha al meter un dedo en el ojo a Verde, serie de lindezas que el árbitro contempló con acobardada pasividad“.
Ya estaba jugándose el último minuto de partido cuando llegó la jugada más polémica de la tarde, el árbitro señaló un penalti a favor del Atlético que es descrito de esta forma en ABC: “el Sr Rivero castigó al Español con un “penalty” por supuesta falta a Rafa en el área. Señalemos que si los ojos no nos engañaron no había ni el menor asomo de culpa para recibir ese castigo. […] mientras el colegial (sic) discutía pacientemente y conseguía, tras cinco minutos penosos, que el “penalty” se ejecutara. Afortunadamente, Escudero falló el tiro y echó la pelota fuera. De lo contrario, el Español hubiera puesto el grito en el cielo, con toda la razón, y la injusta leyenda de que los equipos madrileños cuentan con la protección de los árbitros, cosa que es completamente falsa, hubiera sido apuntalada por un clavo negro más“.

El Mundo Deportivo en su edición del día 18 resume así el encuentro: […] que fracasó rotundamente la delantera blanquirroja, basta el punto de que, incluso con el «regalo» magnifico, incomparable, que le hizo el colegiado Rivero — a quien renunciamos de «motu propio» llamar señor — no fue capaz de marcar ni un sólo tanto a un español que jugó bien, regular o mal, como se quiera, pero que jugó como le convenía jugar […]

El enviado especial de diario deportivo barcelonés describe con refinado místico estilo la famosa jugada del penalti: “Fué a la salida de un saque de esquina; saltaron a un tiempo para buscar el balón bombeado sobre la ineta, Rafa, Cata y Argilés, mientras Faura quedaba un poco retrasado protegiendo la salida que ya había iniciado Vicente“.

Pues bien, esto se consideró por el colegiado Rivero como un “sandwich” a cargo de los españolistas, dentro del área y, por lo tanto, merecedor de la pena máxima.

Se armó la que es de suponer, pues la decisión fué protestada incluso por la mayoría de los incondicionales atléticos. Y los qué no la protestaron, se callaron, porque era lo menos que podían hacer. Pero la justicia a tenor de lo reglamentario, resplandeció finalmente, como tenía que resplandecer, porque, si como dijo la Santa andariega, Santa Teresa de Jesús, también Dios anda entre las cosas de los pucheros, no permitió esta vez se consumara una manifiesta injusticia entre las cosas del fútbol: y el tiro bajo, ajustado a la base del poste que lanzó Escudero hacia la derecha, salió fuera“.

El encuentro finalizó con la victoria españolista por 0 a 1. Había que jugar un partido de desempate. Ahora había que decidir en qué campo se jugaría. Ni madrileños ni barceloneses no se ponían de acuerdo, los primeros querían jugar en el Bernabéu y los segundos en Las Corts. La resolución del conflicto es relatada en El Mundo Deportivo: “Como ninguna de las dos partes cedía, el presidente de la Federación española, señor Touzón, procedió a sortear los indicados terrenos -se refiere el cronista a los vestuarios del Metropolitano- con una moneda; salió cara y ganó la candidatura atlética”.

“Y así, mañana, martes, a las seis y cuarto de la tarde y bajo el arbitraje de Gardeazábal, Epañol y Atlético de Madrid harán todos los posibles (sic) por desempatar, incluso con prórrogas de quince minutos”.

Continuará …

Foto: El Mundo Deportivo.

Del Atleti por principios. Y hasta el final.

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