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Torres, el héroe de Viena

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Fernando Torres nunca lo tuvo fácil. A los 17 años tuvo que asumir un papel que, por edad, no le correspondía: ser el líder del Atlético de Madrid. Hace más de una década al Atleti, unos dirigentes ineptos y corruptos, lo sumieron en la crisis deportiva e institucional más grave desde su fundación en 1903. Quebrado el ánimo de una afición desesperada con el descenso a Segunda División, el futuro del club estaba en los pies de un niño pecoso.

El sueño de aquél niño que iba a ver los partidos de su querido club se hizo realidad precipitadamente. El Atlético no tenía a nadie más. Había quemado a todos los héroes del doblete. La afición conectó enseguida con aquél joven. Lo consideraba, porque así era, uno de los suyos. Huérfana de ídolos, vio en Torres al único en quien cimentar una nueva ilusión.

Pero Fernando no tuvo la fortuna de encontrar al Atleti de otras épocas. A pesar del ascenso conseguido la temporada siguiente, el club seguía teniendo una ausencia total de política deportiva y económica razonable. Los dirigentes vieron en él al parapeto perfecto en quien refugiarse. Nunca lo liberaron de su enorme responsabilidad, más bien, se la fueron incrementando con el paso de los años.

La directiva encontró en la prensa el apoyo perfecto para su plan insistiendo cada día en que Torres debía salir del Atleti para que ambos: club y futbolista progresaran, en vez de plantear lo que hubiera sido lo más lógico que los dos caminaran juntos. Una gran parte de la afición se dejó embaucar por aquella estratagema y no vio con malos ojos que Fernando Torres emigrara al Liverpool. Lo que la vida unió, Gil lo separó.

Nunca ha tenido el favor de la prensa, ni cuando estuvo en el Atleti ni tampoco en la selección. Hasta el gol de Viena. Allí, Torres se consagró como héroe nacional con el gol de le dio a España la segunda Eurocopa de la Historia. Mal que a algunos, y no pocos, les siga pesando. Con ese tanto silenció todos los argumentos que le achacaban. Entre ellos el que cuestionaba su capacidad goleadora.

Torres recogió un pase en profundidad de Xavi con un control orientado perfecto. Lahm tenía un poco de ventaja, quizás se confió. Fernando no perdió la fe en aquél balón. Era su momento, no podía desaprovecharlo. Era el momento de España, aquél que varias generaciones habían estado esperando para poder celebrar un título nacional.

Persiguió con ahínco el balón y tras unos metros de carrera pudo neutralizar la ventaja del defensor alemán. El portero había iniciado la salida. Era la situación perfecta para marcar. Torres volvió a acelerar y cobró ventaja. Solo quedaba salvar el último escollo, el más complejo, el que separaba el fracaso de la gloria. Quizás Fernando se acordó de las palabras de Luis: ” del subcampeón no se acuerda nadie. Hemos venido para ganar”.

Y llegó a chutar un instante antes de que Lehmann pudiera tapar la portería. Tuvo que saltar por encima del cancerbero para no golpearlo en una perfecta acrobacia con los brazos extendidos como si quisiera volar. El balón se elevó lo necesario para superarlo e inició su trayectoria definitiva hacia el  marco. El grito unánime de 44 millones de personas resonó al unísono gracias al gol de Torres.

Un atlético exiliado a Inglaterra por la incompetencia de la directiva era el responsable de aquéllo. El niño se había hecho definitivamente mayor, se había convertido en nuestro héroe.

Del Atleti por principios. Y hasta el final.

Comentarios (1)

  1. Aún tengo vivos aquellos tiempos en que se vapuleaba a Luis Aragonés po haber excluido a Raúl y Guti de la Eurocopa y haberse atrevido a llevar a Torres , Güiza y a Villa, por entonces Torres había sido nombrado mejor debutante el años en la Premier, Güiza pichichi de la Liga española y Villa empezaba a despuntar como delantero consiguiendo 17 goles en Liga (uno menos que Raúl) en solo 28 partidos (Raúl 37).
    Cuatro años después el asturiano es el máximo goleador de la historia dela Selección con muchos menos partidos jugados que el madridista.

    Nadie entendió que Luis se cargara al jugador merengue que venía monopolizando hasta entonces la atención mediática de la Selección, por entonces era impensable hablar de una selección española en la que sus mejores jugadores no fueran del Madrid, durante lustros solo se hablaba de Guti, Hierro o Raúl, los demás jugadores eran comparsas de los madridistas y las fotos de portadas de la Selección debían ser siempre de jugadores celebrando goles (incluso cuando los marcaban otros).

    Llegó Don Luis y se cargó a Raúl que ya no era el de antes y que además capitaneaba y dirigía un vestuario donde nadie podía rechistar sus decisiones (incluso los entrenadores de turno), Luis no quiso pasar por eso y tras escuchar ciertos comentarios de Raúl tuvo un motivo más para jubilarle.

    Toda la prensa se echó encima de Luis, le llegó incluso a insultar pero Luis aguantó e hizo un equipo realmente “nacional” con los mejores momentos del momento y con carácter de bloque, sin individualidades, todos recordamos un equipo y no un jugador especialmente destacado de hace cuatro años, fue una Selección de TODOS y con los mejores, fueran del equipo que fueran, predominaban los del Barça que no obstante era el mejor de Europa de la época.
    Torres no destacó especialmente la Eurocopa, pero marcó el gol del triunfo, un gol que nunca pudo marcar Raúl, porque Raúl no pasó nunca de cuartos.

    Después llegó Del Bosque y tomó el relevo en la Selección con un equipo ya campeón y sin el hándicap de la maldición de cuartos y sin la pesada carga de un vestuario con un lobby al frente del mismo. Con estas ventajas la hizo campeona del mundo.
    Seguramente si Luis se hubiera achantado a las presiones mediáticas y hubiera llevado a Raúl y Guti a la Eurocopa en detrimento de Torres, o Villa hoy la selección no sería la misma