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Y Adrián se hizo héroe

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Acaba de terminar el partido. La euforia contenida de toda una semana acaba de explotar por los aires en un mar de abrazos, llamadas, mensajes y comentarios en esa nueva moda de modernos llamada redes sociales. El Atlético de Madrid vuelve a una final europea solo dos años después de su anterior éxito. Parece que ha pasado un mundo, decenas de jugadores, penas y alegrías a partes iguales pero, un par de temporadas después, ahí estamos de nuevo.

No se habla de otra cosa. El Atlético ha sumado su undécima victoria consecutiva en Europa gracias a un golazo de Adrián López para enmarcar tras un gran control orientado con el pecho y un derechazo al que, según sus propias palabras, le ha pegado “con el alma”. No es la primera vez que provoca que millones de personas se echen las manos a la cabeza con su magia. De hecho, acumula cuatro partidos a domicilio consecutivos marcando y son ya once goles en Europa los que lleva el delantero, algunos de ellos marcados a fuego en la retina de los aficionados rojiblancos.

Pero la alegría comienza a frenarse en mi cabeza. A la repetición una y otra vez de su gol en Mestalla da paso el recuerdo a lo sucedido hace solo unos meses. Cuando el gran público no le conocía, cuando muchos criticaban su exceso de falta de puntería de cara a la portería rival. Cuando, con apenas 23 años, su carrera amenazaba con ahogarse en un mar de dudas.

Adrián acaba de sufrir su mayor varapalo como futbolista. El Deportivo de la Coruña, club que apostó por él, consuma su descenso a Segunda división. Un histórico capaz de toserle a los grandes en los últimos años y de codearse con la flor y nata del fútbol europeo sucumbe en una última jornada de infarto ante el Valencia y cae a la categoría de plata del fútbol español. Quién le iba a decir que, meses más tarde se tomaría la venganza de los valencianistas.

Sin tiempo para lamentos y con su futuro en el aire llega el Europeo Sub’21. Adrián está entre los elegidos, pese a que por delante cuenta con la presencia de Bojan Krkic, un futbolista con mayor cartel mediático y con una mayor experiencia en encuentros de máxima exigencia. Sin embargo, Adrián nunca ha sabido darse por vencido. Si algo le ha caracterizado siempre ha sido la lucha contra las adversidades. Allí donde iba cedido, Alavés o Málaga, acababa haciéndose con un puesto y ganándose el cariño de los que le rodeaban. Lo hizo también en Riazor, pero su tiempo allí había acabado.

El asturiano adelantó por la derecha al canterano azulgrana y terminó conquistando el título de máximo goleador de la competición. Para entonces, el Atlético ya había llamado a su puerta. El Depor, por su parte, era consciente del diamante que se le escapaba y trataba de retenerlo contra viento y marea. Y en aquel momento fue cuando tuve la oportunidad de hablar con él en un chat para Eurosport.

-Hola, ¿Adrián?

-Sí, hola ¿qué tal?

-No sé si te habré despertado de la siesta…

-Nada, no te preocupes. Me había despertado hace unos minutos.

En pleno jet lag tras la conquista del título en Dinamarca, Adrián me cuenta sus sensaciones recién llegado a su Teverga natal, un antiguo concejo minero de apenas 2.000 habitantes. El 7 del Atlético habla de lo mal que lo pasó con el descenso del Depor y de lo maravilloso que es el fútbol, capaz de tornar aquella tristeza en la alegría de un Europeo. El asturiano dice que lo que vivió en Coruña nunca lo olvidará, pero, sobre todo, Adrián me habla de su gran sueño, del gran reto que tiene entre ceja y ceja: triunfar en el Atlético de Madrid.

Su estilo en el campo es el mismo que en el cara a cara. Expresa su deseo de recalar en el Vicente Calderón con la misma tranquilidad y naturalidad de quien es capaz de sentar a toda la defensa rival en el AWD Arena de Hannover. “Sobre ese tema estoy esperando al juicio que hay. Lo único que espero es que se aclare todo lo antes posible. Espero poder jugar en el Atlético de Madrid. Tengo ilusión por jugar allí”. Y acabó jugando… ¡Y de qué manera!

Uno de los usuarios le insinuó un cierto parecido con una insignia del Atlético: Fernando Torres. Su timidez y su humildad hicieron que de su boca solo pudiesen salir palabras entrecortadas que alababan la figura del delantero fuenlabreño. “Me halaga muchísimo. Para mí es uno de los mejores delanteros del fútbol hoy en día. Es un halago que alguien diga que me parezco a él”, me confiesa en última instancia, incapaz aún de digerir la comparación.

Y, por último, aquel día le preguntaron por la Roja. Una meta que parecía utópica e inalcanzable pero que ahora solo tiene por delante el último corte, el de la lista definitiva del seleccionador.  Adrián, como en aquella pausa eterna ante el Besiktas en el Calderón, pensó su respuesta y, con un eléctrico desborde soltó un zapatazo con una nueva muestra de humildad: “Es muy difícil jugar ahora mismo en España por el bloque. Por el momento, seguiremos trabajando para hacerlo bien en los Juegos Olímpicos”.

Las cosas han cambiado. Ha pasado de ser un jugador más a llevarse las portadas, a ver miles de camisetas con su nombre cada domingo a orillas del Manzanares, a estar a 90 minutos de un título europeo y, sobre todo, a estar a las puertas de la Roja. Allí, por qué no, podría coincidir en la delantera con su admirado Fernando Torres. Una pareja que, permítanme que lo diga, haría que se me cayese la baba a chorros.

En el fútbol, como en la vida, la suerte hay que trabajársela y buscarla en cada regate, en cada balón dividido y en cada disparo. Adrián la ha encontrado para delirio colchonero. Se ha topado con esa estrella como hicieron Agüero, Torres, Kiko o Futre. El dedo del dios Neptuno ha elegido señalarle y nadie será ya capaz de desautorizar sus designios.

 

Periodista en Eurosport Yahoo! Rojiblanco como bendito castigo y nostálgico del fútbol de antaño. Politeísta creyente en Gárate, Luis, Arteche y Calderón. Fernando Torres, el profeta.
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  1. Soy de Coruña llevo 4 años hablando maravillas de este chaval,incluso los deportivistas lo infravaloraban y todo el mundo se reia de mi…ya no se rien!!!!
    Me da pena que se marche este verano para engordar el bolsillo a ese par de inombrables que nos han robado el club.