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Irónica crónica de un partido a las cinco

Atlético-Athletic | Liga 2010/11
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Les voy a contar una historia. La de un partido de fútbol. En realidad, esta historia ya la he contado otras veces. Así que nada nuevo bajo la lluvia, iba a escribir el sol, pero después de la que cayó no parece muy apropiado. A pesar de la advertencia, espero que me den el beneficio de la duda y sigan leyendo, que el partido sería igual que otros muchos, pero la crónica no.

Diga usted que la gente que se iba acercando al Calderón, por cierto, a una hora intempestiva. Acostumbrados como estamos a las 9 o 10 de la noche, a las cinco no te da tiempo ni a comer, ni a tomar café, ni a echarte la siesta.

Decía, que la gente corría hacia el estadio, con la digestión a medio hacer, y con la mitad del ingenio dedicado a pensar cómo hacer para protegerse de la lluvia y la otra mitad dedicado a pensar en ganar, más porque no se diga que por confianza en el equipo. A ver si así, haciendo fuerza, se truncaba la mala racha, pensarían algunos, entre los cuales me incluyo.

La semana había transcurrido tranquilita, sin sobresaltos, apenas. Según informaciones de la Cope, se habían recibido ofertas sólo por seis jugadores: Kun, Forlán, Godín, De Gea, Mérida y Costa. Costa, dice usted?. Sí señor, Costa. Pero, nuestro Diego Costa? El mismo. El Consejero Delegado había afirmado que rechazó varias ofertas por algunos de los jugadores mencionados anteriormente. El presidente, residente temporal en Miami, se había enfadado mucho por estos acontecimientos. Entre oferta y rechazo, algunos equipos que se decía pretendían a nuestros futbolistas negaban las ofertas. Lo que se dice el ambiente perfecto para empezar a ganar partidos.

El encuentro comenzó sin sobresaltos, no fuera a ser que con algún uy! fuera a despertarse de la reparadora siesta el señor de la quinta fila de la grada lateral. Sí, el que había salido por la puerta de su casa moviendo sus mandíbulas y que sentado en su abono, hacía la digestión de ese pedazo de paella que se había trincado media hora antes de lo previsto un domingo cualquiera. Mierda de horarios. A quién se le ocurre.

Hacia la mitad de la primera parte el señor de la quinta fila de la grada lateral empezó a despezarse, más por el frío y la humedad que porque alguna ocasión de los locales hubiera removido de los asientos a sus vecinos de abono. Los futbolistas, liberados de la responsabilidad de perturbar el sueño del susodicho, comenzaron a inquietar un poco a Iraizoz que de buena gana también hubiera echado una cabezacita, así, sentadito en el verde con la cabeza apoyada en el poste.

En ese momento se produjo la oportunidad más clara que tuvo el Atleti desde que empezó el partido, fue un centro desde la derecha que le vino a la cabeza del Kun un poco alta, quizás, y que remató por encima del larguero del larguirucho portero rival.

Pero el partido no terminaba de animarse, así que necesitábamos alguien que se encargara de animarlo definitivamente. Y quién si no mejor para hacerlo que el de amarillo, antiguamente, el de negro. Con lo bien que interpretan ellos el papel de animadores de partidos en el Calderón. Es que lo clavan. Cualquier día hacemos una cuestación popular entre la afición y les enviamos unas botellas de champán al camerino, digo al vestuario.

Es conocido por todos que en una aproximación a nuestra área del Athletic, el árbitro expulsó injustamente a Perea, el mismo día de su cumpleaños, y que el penalti lo falló Llorente. Acto seguido, contraataque del Atleti y Forlán que encara la portería bilbaína. Muchos metros por recorrer y mucho tiempo para pensar. El uruguayo erró el disparo y se pudieron escuchar entre mis vecinos de asiento múltiples, variados y no siempre originales improperios que no reproduciré por ser éste un blog con mucha dignidad y educación.

Se acercaba, por fortuna el descanso. Tiempo para reflexionar y recomponer el equipo que jugaría otros cuarenta y cinco minutos con un jugador menos contra los bizarros bilbaínos. Sin embargo, estos no iban a desaprovechar la oportunidad de impedir que las filas atléticas se recompusieran en el vestuario y entre Quique que puso de lateral a Elías, ¡chúpate esa!, y el temible Toquero, que no perdona una, borraron de un plumazo las pocas esperanzas atléticas.

Y ahí terminó el partido, por mucho que quedara toda la segunda parte. El Atleti salió después del descansó con cierto ánimo, pero le duró más bien poco. Justo el tiempo que le dio a Toquero, que no perdona una, a marcarnos el segundo gol. En ese instante, empezó a diluviar sobre la ribera del Manzanares, momento en el que muchos aprovecharon para hacer mutis por el foro, salir corriendo hacia sus casas, que aún quedaba mucha tarde.

PD: A los señores del palco decirles que no se confíen. Si telones de acero han caído, si repúblicas islámicas están cayendo, no van a ser ellos los únicos que perduren en sus poltronas eternamente. En cuantito los aficionados nos pongamos de acuerdo a través del facebook y del twitter (gracias Tim, gracias Mark, gracias Jack), arreglemos unas cuantas diferencias que nos separan y nos terminemos de concienciar de que el Atleti así se va por el desagüe, con sus 108 años de historia y sus 100 de camiseta de rayas rojas y blancas incluidos, vamos a echarles a gorrazos de los despachos, la oficinas, de Madrid, de España y si me apuran del planeta.

Del Atleti por principios. Y hasta el final.

Comentarios (3)

  1. ¿Sabe lo que realmente me parece triste Don Julio? Que parezca que hay que llegar a estos grados de desintegración y descomposición para que se produzca una reacción del personal.

    Si los resultados fueran medio buenos, ¿no serían igual de sinvergüenzas los ocupantes indebidos?

    Genial su crónica, pena de lluvia que arruinó gloriosas cabezadas.

    Un saludo

  2. Don Emilio, pues eso decía un amigo mío a la entrada al estadio. y razón tenía y razón tiene usted. Independientemente de los resultados está demostrado por el Tribunal Supremo que se apropiaron indebidamente de las acciones de nuestro querido Atleti. Así que espero que la gente reaccione el día 24 de abril y se transmita de una vez al resto del fútbol que estamos hartos de estos tipos que mal dirigen el Atlético de Madrid. Antaño, glorioso club de fútbol.

    Un saludo.

  3. Pues si, Julio, sin querer o queriendo seguramente has dado la clave deportiva del partido del Domingo, la expulsión de Perea los fallos del Kun y Forlan, el fallo tactico de Quique lento en leer los partidos poniendo a Elias(proxima bota de Oro) de lateral derecho y por supuesto, lo que mata a un equipo de futbol y mas al nuestro un gol en el ult.minuto de la 1 parte, eso sumando a un estado de animo que para mi es clave hicieron que perdieramos el partido.
    En cuanto a lo otro, efectivamente estamos de acuerdo que estos tipos están mal dirigiendo a nuestro Atleti, pero ni tengo claro que se vayan a ir segun que condicion ni tengo claro como podemos hacer que se vayan solo se que unos resultados no pueden condicionar nada.
    Saludos,