Las últimas declaraciones realizadas por el entrenador y por Maniche no invitan al optimismo, sino más bien a echarse la manta por la cabeza, esperar que pase el tiempo y a ver si la temporada que viene tenemos más suerte con la gente que viene al Atleti.
También he escuchado a Cerezo que ha comentado lo de siempre: no hay que hacer mucho caso, son declaraciones puntuales. Ha venido a decir. Pues si no hacemos caso al entrenador y a una de las "estrellas" del equipo, pues ¿a quiénes les vamos a prestar atención?
Esto es un cachondeo. El entrenador dice que no ha sido capaz de inculcar a los futbolistas la confianza suficiente en sus posibilidades. Luego, el portugués dice que el Atleti no es un grande, que si él se va pues que no se va a poner a llorar por las esquinas. ¿Pero quién se habrá creido este tipo que es, para venir a faltar el respeto a un club con 104 años menos un mes de historia? ¿Quién va a parar esto? ¿Quién carajo, va a defender a una afición que no se merece ninguno de los que está ahí, ni en los despachos ni en el césped?
José Miguelez decía en la Cope hace una semana que tenía que venir un entrenador que supiera qué era, qué significaba el Atleti, porque el defiende que este maravilloso club es especial, distinto y necesita que gente con sensibilidad y conocimiento, por haberlo vivido por dentro debería hacerse cargo del banquillo. Esa persona era el gran Simeone. ¿Puede ser el entrenador de futuro del Atleti? No lo sé. Si en el futuro lo es, que sea para sacar al club de este desierto interminable.
Forza Atleti.